iso 39001

 

ISO 37001: ¿PUEDE FAVORECER A LAS ORGANIZACIONES CORRUPTAS?


 

La reciente publicación de la norma ISO 37001 “Sistemas de gestión anti-soborno”, está creando a nivel mundial una gran expectativa; muchas empresas, la mayoría trabajando a nivel internacional, esperan que la norma permita eliminar prácticas corruptas que les perjudican. Pero, ¿cubrirá la norma estas expectativas?


En mi opinión lo hará si las administraciones públicas implantan sistemas de gestión anti-sobornos de conformidad con ISO 37001 o similares, en caso contrario la norma acabara favoreciendo a las empresas corruptas.


Tal y como indica la propia norma ISO 37001, las organizaciones deben asumir que su implantación puede generarles pérdidas comerciales y productivas ya que, al no poder realizar determinadas prácticas, puede ser menos competitivas que las que no la implantan y realizan actividades poco lícitas. Cuántas veces hemos escuchado “o entro en el juego o me quedo fuera del mercado”. Pero ¿Qué pérdida pueden soportar estas empresas?


Imaginémonos que, a cierta licitación de una administración pública, X empresas están interesadas en concursar, algunas de ellas con la norma ISO 37001 implantada que, en consecuencia, han decidido que determinadas prácticas, como invitar a comer a los funcionarios que gestionan la licitación o cualquier otro tipo de invitación o atención, no puede ser realizada. Sin embargo, aquellas empresas que no tienen un sistema de gestión anti-sobornos, si pueden hacerlo. Esta situación puede generar un problema competitivo para las empresas que han implantado la norma ISO 37001, si enfrente de ellas se encuentran a determinados funcionarios que agradecen las invitaciones y atenciones sin que sus administraciones les detecten. Por ello, se genera una ventaja competitiva a las empresas que no tienen implantada la norma y que están dispuestas a aceptar prácticas que podríamos denominar corruptas.


En consecuencia, o las administraciones implantan sistemas anti-sobornos o podríamos llegar a un punto en el que se facilite la adjudicación de los contratos a aquellos que no tiene sistemas anti-soborno y que están dispuestos a realizar determinadas prácticas. Por ello, es imprescindible que las administraciones públicas abanderen la implantación de sistemas anti-soborno y valoren la implantación de dichos sistemas a la hora de las adjudicaciones.


Igualmente ocurrirá si las empresas no se exigen entre sí, se generará un negocio entre las empresas con sistemas implantados y un negocio a parte entre las empresas sin sistemas anti-soborno. Por ello, es fundamental que las empresas que implanten sistemas anti-soborno exijan niveles de gestión anti-soborno a sus proveedores con el fin de ir acorralando a las empresas corruptas, en el mercado sólo habrá negocio para las empresas con sistemas de gestión anti-soborno.


A llegado el momento en que todos demos un paso al frente en materia anti-corrupción, no que simplemente hablemos de que debe erradicarse. Como dice el refrán, “no me digas cuanto trabajas dime lo que consigues”.


 

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