iso 39001

 

COMPLIANCE: UNA VENTAJA COMPETITIVA


 

El año 1988 tuve mi primer contacto con la norma ISO 9001 y la verdad, me costó entenderla. Lo que más me costó, fue comprender que “calidad” no significaba “bueno”, significaba “satisfacción del cliente”.


Desde entonces, he visto como la implantación de sistemas de calidad ISO 9001 ha ayudado a muchas empresas a crecer, mantenerse y en algunos casos sobrevivir.


Sin quitarle dicho mérito que ha tenido la ISO 9001 en la mejora empresarial. En la actualidad, pienso que como clientes cuando exigimos calidad o hablamos de calidad, lo que valoramos básicamente es lo que recibimos y/o lo que pagamos. En nuestra valoración, habitualmente, no entra el ¿cómo se ha producido? No sabemos, no queremos saber o no nos importa, si se ha producido por un niño, o por un mísero salario, o con dinero ilícito, etc.


En las normas de calidad nos encontramos que la organización debe cumplir los requisitos legales, pero nos centramos en los requisitos del producto y/o servicio, olvidando otros requisitos como los laborales, seguridad y salud, discriminación, intimidad, corrupción, etc.


Es cierto, que en el apartado “Ambiente para la operación de los procesos” de la actual ISO 9001:2015 y “Ambiente de trabajo” en la anterior del 2008, si indican aspectos de seguridad y salud. Pero no se abarca otros requisitos legales ni han sido estos un elemento básico de la certificación. Lógico, en el caso de calidad, el objeto de la norma es la satisfacción del cliente, no el cómo se le satisface.


Igualmente, ha ocurrido con los sistemas medioambientales (aun en menor medida) y otros sistemas ya que, lógicamente se centran en el cumplimiento legal relacionado con sus objetivos específicos. Sin embargo, la norma ISO 19600 sobre “Sistemas de Gestión Compliance”, consecuencia de su transversalidad, viene a cubrir las áreas que, en mayor o menor grado, otros sistemas no han tenido en cuenta.


De tal forma que, los sistemas de cumplimiento normativo o compliance se convertirán en sistemas integrales de gestión del riesgo y cumplimiento. Los beneficios, la satisfacción del cliente y el cumplimiento, independientemente de dónde proceda la exigencia de cumplimiento, estarán al mismo nivel. Las organizaciones podrán demostrar a sus clientes que, además de darles productos de calidad lo hacen con el más estricto cumplimiento legal.


La certificación de los sistemas de gestión compliance en las empresas y los sistemas de gestión anti-soborno en las administraciones, es ya un elemento básico para alcanzar la satisfacción de los clientes (en su más amplio concepto). La sociedad está cambiando; a los ciudadanos no todo les vale ni a cualquier precio; no piden palabras, piden elementos objetivos. La reputación de las organizaciones se ha convertido en uno su activo más importante, pero que puede ser destruido a través redes sociales, medios de prensa, etc. en plazos de tiempo que tan cortos que, en la mayoría de los casos no dan lugar a activar planes de contingencia eficaces (actuación reactiva).


Los sistemas de gestión compliance, a través de la evaluación de riesgos, definen las necesidades de la organización para mantener sus riesgos en niveles tolerables, actuando de forma preventiva, evitando tanto el riesgo de incumplimiento como las consecuencias derivadas. Por ello, los sistemas compliance se van a convertir, no sólo en un elemento de gestión interna, ni en un elemento de atenuación de responsabilidades de las personas jurídicas, se van a convertir en un elemento estratégico para la competitividad y la continuidad de negocio.


 

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